
Capítulo 3:
Periodismo y creadores de contenido: 5 propuestas concretas de cómo pueden trabajar juntos
Hace siglos, el filósofo Francis Bacon (1561-1626), pronunció una frase en un tiempo donde la información era escasa y, definitivamente, casi un privilegio del que pocos gozaban: “El conocimiento es poder”. Pero, ¿Qué pasaría si por un momento Bacon pudiera asomarse a la época actual? Una era en la que la información ya no escasea, sino que se desborda. Donde todos tenemos acceso directo a datos, voces y versiones y, al mismo tiempo, navegamos entre la desinformación, el ruido y la confusión.
Tal vez ajustaría su sentencia, no para negarla por completo, sino para afinarla. Quizás diría algo como: El conocimiento sigue siendo poder, sí, pero sólo cuando logra abrirse paso entre el exceso, cuando se filtra, se verifica y se entiende.
En definitiva, nunca, en ninguna otra época de la historia, habíamos tenido tanta información al alcance de la mano como ahora y, sin embargo, tampoco habíamos estado tan expuestos a la desinformación.
Esa es precisamente la paradoja de nuestro tiempo: nadamos en un océano de datos, pero a menudo sin brújula. Sabemos más, sí, pero entendemos menos.
La abundancia, cuando no se cuestiona, también puede ser una forma silenciosa de ignorancia. De hecho, el Informe sobre Riesgos Globales 2026, publicado por el Foro Económico Mundial, lo ratifica, al situar la desinformación en el cuarto lugar entre los principales riesgos a nivel global.
Es en medio de ese ruido tan ensordecedor que se vuelve inminente la siguiente pregunta: ¿Quién está contando ahora la historia?
Periodistas y creadores de contenido
Justo en esta intriga, se cruzan dos figuras que merecen ser observadas sin prejuicios ni posturas anticipadas: el periodista y el creador de contenido, dos voces que en ocasiones pueden habitan un escenario similar, pero que sin duda, no responden a las mismas reglas, ni persiguen los mismos objetivos.
En el periodismo, por ejemplo, sabemos que el principal objetivo es informar, incomodar cuando hace falta, preguntar lo que otros no se atreven y, si lo hacemos bien, poner nombre con suficiente rigor y responsabilidad a aquello que muchos apenas logran intuir, para que la realidad no pase de largo sin que sea entendida.
Antes, los periodistas salían a buscar la noticia, ahora las noticias nos buscan a nosotros. En paralelo, y con esta nueva era digital liderada por la tecnología, la figura del creador de contenido se abrió paso de forma natural porque, a diferencia del periodista, este no nació en las salas de redacción, nació en un celular y en la intuición de que para contar historias ya no se necesitan intermediarios.
El enfoque para conocer los papeles de los periodistas y los tan cuestionados creadores de contenido, no debería ser la confrontación, sino la posibilidad de poder trabajar juntos. Sin embargo, para lograrlo, primero deben conocer las debilidades y fortalezas del otro.
Un creador de contenido no es periodista y un periodista no es, por defecto, creador de contenido.
El periodista camina bajo la brújula de la ética, pero también puede avanzar con lentitud en un mundo que cada vez es más difícil alcanzar. El creador de contenido tiene creatividad, alcance, conexión, pero no siempre tiene brújula ni dirección. Uno puede ser rígido, el otro puede ser superficial. Uno puede perder relevancia cuando el otro pierde credibilidad. Justo en esa tensión es donde se encuentra la oportunidad, porque lo que a uno le falta, el otro lo tiene.
A partir de ahí, surgen caminos compartidos y cinco formas concretas en las que podrían trabajar juntos.
1. Comunicación creativa empresarial
En entornos corporativos, donde muchas veces la comunicación se vuelve técnica, rígida o poco atractiva, la colaboración entre periodistas y creadores de contenido abre una oportunidad muy interesante.
El periodista aporta:
- • Estructura
- • Claridad
- • Criterio informativo
- • Capacidad de traducir temas complejos (como sostenibilidad, finanzas o impacto social)
El creador de contenido suma:
- • Creatividad
- • Cercanía con la audiencia
- • Formatos dinámicos
- • Capacidad de generar interés y conexión
Juntos pueden transformar contenidos empresariales en piezas que, además de informar, se entiendan y verdaderamente se visibilicen.
Por ejemplo, cuando una empresa publica su reporte de sostenibilidad, este por seguir una metodología internacional, llámese SASB, GRI, CSRD, tiende a ser extenso y a tener datos técnicos.
Si ambos trabajan juntos, el periodista podría redactar el informe con rigor, contexto y coherencia, mientras que el creador convierte ese contenido en cápsulas para redes, videos cortos explicando logros ambientales, con historias detrás de los datos y con contenido visual que simplifique los indicadores complejos.
La historia del periodismo y la creación de contenido, en definitiva no tiene por qué ser un choque, al contrario, puede ser un punto de encuentro. Un ejemplo de ello es la iniciativa impulsada por Naciones Unidas Costa Rica junto a Hype Management, que reúne a creadores de contenido para promover la paz, los derechos humanos y el desarrollo sostenible.
Aquí, el contenido deja de ser solo entretenimiento para convertirse en una herramienta y en una señal clara de hacia dónde puede ir esta relación, con menos competencia y más propósito.
2. El noticiero de la felicidad
Los periodistas tienden a ser más estructurados: ordenan, jerarquizan, contextualizan. Los creadores de contenido, en cambio, logran fluir con la cotidianidad y tienen la capacidad de encontrar historias donde otros no las ven.
De ese cruce de pensamientos podría aparecer una posibilidad: ¿Y si las noticias no solo informan sobre lo que es malo o está fallando, sino también sobre lo que funciona? Por ejemplo: Un noticiero de la felicidad, donde el periodista selecciona y valida historias con valor informativo, y el creador de contenido las traduce en narrativas cercanas, humanas y accesibles.
Sabemos que el exceso de noticias negativas genera saturación, desconexión e indiferencia. Cuando todo parece urgente, por lo general nada lo es. Ahora bien, esto no significa que esto va a sustituir al periodismo crítico, pero sí puede complementarlo y recordarle a la audiencia que, incluso en medio del ruido, también hay historias que merecen ser contadas y que pueden generar esperanza.
Allí se podrían abarcar iniciativas comunitarias que generan impacto, historias de superación sin caer en amarillismo, innovaciones sociales o ambientales y cambios que están transformando realidades.
3. Comunicar con responsabilidad ética
El creador de contenido no necesariamente conoce los límites legales, ni los estándares éticos que rigen la comunicación pública. El periodista, en cambio, ha sido formado para entender el peso de lo que se dice, cómo se dice y a quién o quiénes puede afectar una noticia.
Esta diferencia, que tanto se enmarca sobre los creadores de contenido, podría ser una oportunidad.
Un ejemplo de esto es cuando un creador de contenido habla sobre un tema viral en redes, el periodista podría intervenir para:
- • Verificar la información
- • Evitar juicios sin sustento
- • Cuidar el uso de imágenes o identidades
- • Enseñar al creador a utilizar y citar fuentes y a colocar marcas de credibilidad
De esta forma el creador de contenido produciría material con su estilo, pero con base sólida, y el periodista continuaría informando sin perder el rumbo que siempre le ha caracterizado.
4. Contenido inclusivo: visibilizar sin excluir
Crear contenido sobre poblaciones con discapacidad implica una responsabilidad particular, porque hay que informar sin caer en estereotipos y generar inclusión sin marcar diferencias innecesarias.
Por ejemplo, en contenidos sobre personas con síndrome de Down, en lugar de centrarse en “curiosidades” o enfoques superficiales, el periodista puede construir la historia desde los derechos, la inclusión y la realidad social, mientras el creador de contenido puede mostrar el día a día: trabajo, estudios, relaciones, logros.
Así, el resultado no infantiliza ni romantiza la discapacidad, sino que la integra y la representa con dignidad. Para que esa naturalidad sea posible, el trabajo conjunto es clave, por separado, ambas profesiones difícilmente alcanzarían ese nivel de profundidad y conexión, porque a cada una le faltaría una parte esencial del otro.
5. Periodismo de creadores - Creadores con modelo de periodismo
El llamado periodismo de creadores, como el que impulsa Liz Kelly Nelson, plantea una evolución del oficio bastante interesante: periodistas formados u otras personas que también pueden producir contenidos con características periodísticas, de forma independiente, con rigor y que utilizan las herramientas del ecosistema digital para distribuirlo y hacerlo sostenible.
Estas personas son la perfecta respuesta a cómo los periodistas pueden ser creadores de contenido: no abandonan el periodismo, sino que lo trasladan a plataformas digitales.
Incluso, este modelo puede ampliarse para incluir a personas que no han estudiado periodismo, pero que se dedican a la creación de contenido. A través del trabajo conjunto, es posible formarlas en criterios básicos de verificación, ética y rigor, de modo que lo que comuniquen esté sustentado en información confiable y no en desinformación.
En sentido inverso, esta otra alternativa se llamaría: creadores de contenido con modelo de periodismo.
Se nos olvidó lo que era importante
El problema no es que existan los periodistas y los creadores de contenido, el problema surge cuando la ética, independientemente de la profesión, se diluye. Cuando alguien habla con autoridad sobre lo que no conoce, cuando la objetividad se sacrifica para empujar una postura, cuando el contenido se disfraza de desinformación, y cuando un clic pesa más que la verdad.
He visto periodistas cambiar el rigor por la veracidad, y a creadores de contenido cambiar la responsabilidad por la viralidad. Y en algún punto, sin darnos cuenta, se nos olvidó lo que verdaderamente importa.
La desinformación no tiene una sola cara y tampoco una sola culpa. La pregunta ya no es: ¿Quién está contando la historia? Sino, quién está dispuesto a hacerlo con responsabilidad.
¿Qué pasaría si por un par de minutos Bacon, a quien mencionaba al principio, pudiera asomarse a la época actual? ¿Sería un defensor del trabajo conjunto entre periodistas y creadores de contenido?
Quizás, si hubiera tenido enfrente este nuevo ecosistema, su célebre idea habría evolucionado porque tal vez habría entendido que, en un mundo donde todos pueden hablar, el verdadero poder ya no está solo en el conocimiento, está en cómo se construye, cómo se comparte y, sobre todo, en la responsabilidad con la que se pone en manos de otros.
Hoy el conocimiento no es solo poder, es impacto, es influencia y es consecuencia. En manos de periodistas y creadores de contenido, puede convertirse en una herramienta que informe, construya con sentido, cuestione y genere transformación.
Bibliografía:
ONU Costa Rica y Hype Management firman alianza para impulsar la paz, los derechos y el desarrollo sostenible mediante el poder del contenido digital. Naciones Unidas Costa Rica. De click acá
¿Qué es —y qué no es— el periodismo de creadores? International Journalists' Network. De click acá
